Este jueves, 24 de septiembre, tenía lugar, en el Seminario Metropolitano, la inauguración del curso 2026-2027 de los Centros de estudios teológicos. Con este motivo, se celebró la eucaristía en la Capilla Mayor, presidida por el Arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes y concelebraba por el Obispo de Santander, Mons. Arturo Ros Murgadas.
En su homilía, Mons. Sanz recordó a San Pío de Pieltrecina, ya que el día anterior, miércoles, se había celebrado su memoria litúrgica. «Pude leer una anécdota suya que me estremeció sobremanera», dijo. «Es una de las historias más conmovedoras que se cuentan sobre el Padre Pío y tiene que ver con una mujer que acudió a él sumida en un profundo dolor. Su hijo había fallecido y ella no lograba entender por qué Dios lo había permitido. El Padre Pío no intentó darle una explicación simplista. En cambio, le mostró el reverso de un bordado, donde los hilos estaban enredados, anudados y aparentemente sin orden alguno. Luego le dio la vuelta. Por el otro lado había un diseño precioso, cuidadosamente tejido. Nuestras vidas, sugirió, suelen ser así. Tantas veces sólo vemos el reverso: los hilos sueltos, los nudos, las cosas que parecen carecer de sentido. Pero Dios ve la obra terminada con su bella armonía. La fe no significa que entendamos cada hilo; significa confiar en que, aunque aún no podamos ver el patrón, puede haber una belleza conocida por Dios que permanece oculta para nosotros y es lo que da sentido a cada instante, a cada momento vivido». «Efectivamente –afirmó–, no siempre nuestra mirada logra vislumbrar esta sabia filigrana, y precisamente nos avezamos en estudios de filosofía que buscan y escrutan la verdad, en estudios de teología que sabe aprender arrodillada como decía el maestro Von Balthasar, en horizontes pastorales que desde nuestras respectivas vocaciones vamos edificando en el aquí y ahora la santa Iglesia. Pero por no siempre logramos asomarnos a esta sabiduría profunda de la que han gozado nuestros amigos los santos, por este motivo nos ponemos humildemente en el trance de aprender en la escuela del Espíritu Santo, cuya misa votiva estamos celebrando».
También quiso hacer presentes las palabras que el Papa León XIV dirigió a la Facultad de Teología de La Pullia recientemente: «Les propuso –dijo Mons.Sanz– una clave agustiniana de hacer teología: hacerla en comunión». «Vale la pena escuchar este método de estudio donde se compaginan la oración de quien se arrodilla ante el misterio, la diligente atención de nuestra inteligencia, el afecto por los hermanos y la misión que nos confía en este tiempo. Dice así el papa: «He aquí, pues, la invitación: ¡hacer teología juntos! Una formación que sirva al anuncio del Evangelio solo es posible juntos, navegando “en mar abierto”, pero no como navegantes solitarios. Y hacerlo dejando su puerto seguro, yendo más allá de sus fronteras territoriales y eclesiales, en el encuentro y el debate, en la escucha recíproca y en el diálogo, en esa comunión entre las Iglesias que conecta los recursos, las competencias y los carismas. Haciendo teología juntos, los horizontes intelectuales, espirituales y pastorales se amplían y se mezclan, generando perspectivas comunes y un compromiso eclesial más encarnado en el territorio, ofreciéndoles la posibilidad de renovar los estilos y los lenguajes de la fe en el contexto real en el que se encuentran… Haciendo teología juntos, seréis más capaces de acoger las preguntas y los retos del contexto social y cultural». «Hermosa propuesta que se nos hace –valoró el Arzobispo de Oviedo en su homilía–, con las preguntas que nos anidan y las respuestas que se nos revelan. Si san Anselmo de Canterbury acuñó aquella definición de la teología como una fides quaerens intellectum (una fe que busca entender), comprendemos que prepararse en las ciencias sagradas en nuestros tres centros de estudios, nos anima y empuja a esa labor que la breve instrucción de Doctrina de la Fe señaló en el año de la fe citando al final una expresión del papa Benedicto XVI: hacer teología es «escrutar el misterio revelado con todos los recursos de la razón iluminada por la fe, en beneficio de todos los creyentes, favoreciendo también su recepción en las culturas actuales, porque “los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado».
A continuación los asistentes, entre los que se encontraban estudiantes de los Seminarios Metropolitano de Oviedo; del Seminario diocesano misionero Redemptoris Mater de Oviedo; Seminario Monte Corbán de Santander; Seminario de la Asociación Pública de Fieles Lumen Dei y seminaristas de la Diócesis de Jinotega (Nicaragua)., junto con profesores, sacerdotes y religiosos, asistieron al acto académico en el que se procedió a la lectura de la Memoria del Curso 2025-2026 y posteriormente a la conferencia «La cristología de Joseph Ratzinger: ¿dicotomía o identidad entre el Jesús de la historia y el Cristo de la fe?», por D. Abelardo Bazó Canelón, profesor de los Institutos Superiores de Estudios Teológicos y de Ciencias Religiosas de Oviedo.