San Tirso El Real (Oviedo) se somete a un estudio completo de evaluación: «Es un reto apasionante»

Publicado el 20/02/2026
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San Tirso El Real (Oviedo) se somete a un estudio completo de evaluación: «Es un reto apasionante»

La parroquia de San Tirso El Real, en Oviedo, se encuentra estos días sometida a una novedosa iniciativa: el estudio completo de evaluación de los bienes muebles del templo. Algo así como «tomarle la temperatura» al interior de la iglesia, analizarla en profundidad y ver cuáles son sus principales puntos débiles para trabajar después acometiendo reformas y restauraciones en función de los resultados. La idea partió de su párroco, el Vicario General de la diócesis, D. Adolfo Mariño y podría ser el comienzo de una nueva manera de acometer el mantenimiento de otros templos.

Montserrat Álvarez, durante su labor

Las responsables del estudio son las restauradoras Monserrat Álvarez y Ana Begoña González, que ya hicieron un trabajo similar en Valdediós, y que explican que se trata de un «análisis sistemático, individualizado y global de todos los bienes que alberga el templo: retablos, esculturas, pinturas, elementos pétreos, metálicos o decorativos». Y «no se trata solo de describirlo», señalan, sino de «conocer su estado de conservación real, identificar alteraciones, factores de deterioro y riesgos, así como valorar su importancia histórica y artística. El objetivo final –explican– es disponer de una herramienta rigurosa que permita priorizar actuaciones o planificar intervenciones futuras y tomar decisiones fundamentadas para que su conservación a medio y largo plazo permita anticiparse a los problemas y no solo actuar, solo cuando el deterioro es ya muy evidente».

En el caso de San Tirso el estudio resulta especialmente interesante por la historia que alberga el templo. Son muchos siglos de devoción entre sus paredes, pero también de arte, técnicas y materiales muy diversos. «San Tirso Real es un templo clave para comprender la historia de Oviedo y por tanto de Asturias. Su origen alto medieval, su continuidad como parroquia y su papel dentro de lo que es el tejido urbano de la ciudad lo convierten en un lugar con un valor histórico enorme y también simbólico. Esto nos obliga a realizar un trabajo de campo muy cuidadoso, observando y estudiando pieza a pieza, entendiéndolas dentro de lo que es en su relación con el edificio y con el uso continuado», recalcan las restauradoras, que lo califican como un «reto apasionante», ya que «San Tirso es un ejemplo muy claro de cómo el patrimonio no es estático, sino que es un elemento vivo y que está en constante transformación».

Ana Begoña Fernández, midiendo la humedad en el templo

La duración estimada de este tipo de estudios depende la complejidad de los bienes y del número de ellos, y suele desarrollarse en varias fases. Tal y como explican Montserrat y Ana Begoña, la primera fase constaría de un trabajo de campo, con inspecciones visuales directas y un registro sistemático, además de una evaluación individual de cada bien. Después vendría una fase de análisis y de síntesis, ordenando toda la información obtenida y estableciendo prioridades, y finalmente se elaborarían las conclusiones y recomendaciones. «Es un trabajo que requiere tiempo, método y mucha observación, pero también, y esto es muy importante, una visión global que permita entender el conjunto y no solo las piezas de una forma aislada», afirman.

El trabajo continúa en desarrollo, pero hasta el momento las restauradoras confirman algo «ya observado en Valdediós», como es «la importancia del contexto ambiental y del mantenimiento continuado en la conservación». El mal que afecta a San Tirso es el mismo que tantos otros templos históricos en regiones como Asturias, y es la «humedad, junto con el envejecimiento de materiales o de intervenciones pasadas». Al mismo tiempo, advierten de la existencia «de un patrimonio de gran calidad, que con una planificación adecuada puede conservarse y ponerse en valor de una forma responsable».