Sin embargo, como decimos, la acción del Espíritu, aunque real, es misteriosa, por eso resulta fundamental situar el punto donde poder discernirla y servirla. Ese punto no es otro sino el proceso de conversión y de fe que siguen las personas en su proceso configurador con Jesucristo. La acción del Espíritu siempre lleva a Cristo, por tanto, todo movimiento de fe y conversión que conduzca a Jesucristo está movido por el Espíritu. El discernimiento de ese movimiento es presupuesto necesario para que la actividad eclesial llegue a ser, en verdad, un servicio a la gracia del Espíritu y un soporte y una ayuda a la respuesta libre de las personas.
El curso se inicia desarrollando estos presupuestos que, por ser de orden teológico, configuran la actividad evangelizadora de las comunidades cristianas. A partir de estos fundamentos, dibuja el camino espiritual que sigue una persona desde la no fe hasta la santidad, y sobre este itinerario de fe y conversión, y a su servicio, presenta la actividad eclesial desde una perspectiva gradual. El curso se inspira y trata de dar concreción a lo que el Decreto conciliar Ad gentes afirma: “aunque la Iglesia contenga en sí la totalidad o la plenitud de los medios de salvación, ni siempre ni en un momento obra ni puede obrar con todos sus recursos, sino que, partiendo de modestos comienzos, avanza gradualmente en su esforzada actividad por realizar el designio de Dios” (AG 6b).
Más información e inscripciones: https://www.sandamaso.es/curso-evangelizar-acompanar-el-camino-de-la-conversion/