«Oviedo Trascendente» ha vuelto a la ciudad este viernes, 6 de noviembre. Algo más de 500 escolares de edades comprendidas entre los 11 y los 18 años y 21 sedes diferentes, son las cifras de esta V edición en la, ya de sobra conocida, actividad organizada por la Delegación episcopal de Enseñanza.
«Oviedo nos ofrece un montón de posibilidades y hace que podamos trascender y que podamos posibilitar al alumnado elevar su espíritu abriéndose a la trascendencia. De ahí el nombre de Oviedo Trascendente. En esta actividad comprobamos cómo, a través de la belleza, de la cultura, de la donación hecha a servicio, del silencio y de la oración, podemos llegar a lo trascendente, podemos llegar a Dios». Lo explica así Miguel Ángel Solís, profesor de Religión y Delegado episcopal de Enseñanza.
La iniciativa ha contado, un año más, con una gran acogida. «Se han llenado todas las sedes e incluso han quedado centros sin poder participar», explica Solís. De las 21 sedes distintas, cada grupo escolar ha de elegir tres, a visitar a lo largo de la mañana. Entre ellas, se encontraba la Catedral (dividida en cinco sedes diferentes: el Museo de la Iglesia, la Capilla del Rey Casto, la Cámara Santa, el Retablo o la torre); pero también las parroquias de San Juan El Real, Santa María de la Corte, San Tirso, San Isidoro, así como centros caritativos como la Cocina Económica, Cáritas, Pastoral Penitenciaria, la Delegación de Misiones y otros centros interesantes como el taller de Restauración del Museo e incluso una iglesia evangélica o una sinagoga judía. En cada sede, uno o varios voluntarios les explica a los participantes qué labor se lleva a cabo en ese lugar, su historia, su contenido.
Se trata de una actividad cada vez más conocida y que los profesores valoran muy positivamente. «Ya al inicio del curso nos suelen preguntar si se va a desarrollar, cuándo se va a desarrollar para poder meterlo dentro de la programación y muchos son los que repiten la experiencia», reconoce el Delegado episcopal de Enseñanza. «De hecho este año –subraya–, el mismo día que se abrió la inscripción, ya se completó». Gracias a este éxito, se está valorando la posibilidad de llevar la actividad, en un futuro, a otros puntos de la diócesis como Gijón o Avilés.