La soledad no deseada, a estudio por la Acción Católica General

Publicado el 23/01/2026
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La soledad no deseada, a estudio por la Acción Católica General

La soledad no deseada es el tema central de un ciclo de conferencias que la Acción Católica General (ACG) está desarrollando a lo largo de este curso, y que están teniendo lugar en los salones parroquiales de San José, en Gijón. La infancia, la juventud y más adelante la tercera edad, son los diferentes momentos vitales que se están estudiando a fondo, tal y como explica Rafael Fernández Arias, miembro de la ACG y uno de los organizadores, y lo hacen porque «históricamente a la ACG siempre le ha preocupado hacernos presentes en el mundo y abordar evangélicamente los problemas que vemos. Los hay que son muy visibles, como el hambre o las guerras, pero también en nuestra sociedad hay fenómenos menos observables y que no por ello dejan de ser graves, y en este sentido, la soledad es uno de ellos».

Entre las conclusiones que se van extrayendo de las charlas que hasta ahora han tenido lugar, es que la soledad tiende a ampliarse, como un fenómeno «de carácter global», reconoce Rafael, y curiosamente sucede «en las sociedades desarrolladas». «Era más frecuente en las zonas rurales, pero estamos observando que aumenta en todos los países desarrollados, tanto en extensión como en franjas de edad, porque en el fondo, hay una cierta confusión entre estar conectados y comunicarnos, y eso está afectando incluso a la infancia», explica Rafael. «Los datos son demoledores», concluye, «nacen muchos menos niños, se juega menos en la calle y están más aislados en su habitación».

Asistentes a la segunda charla sobre la soledad, en la parroquia San José de Gijón

Entre las causas, no dudan en apuntar a las redes sociales, que multiplica conexiones, pero también hace que se pierdan intensidad y calidad en las relaciones personales.

La Iglesia es «una de las instituciones que más pueden aportar en esta situación», afirma. «Históricamente, de hecho, siempre se ha intentado combatir. Lo demuestra nuestra dinámica en las parroquias, en las asociaciones o movimientos. También denunciando el problema, decir qué está pasando, a todos los niveles, y también animando como hace la Iglesia siempre, a la acogida al diferente, al que está solo, presentando un testimonio de comunidad y de fraternidad».

A lo largo del tercer trimestre de este curso se desarrollará la tercera charla dedicada a la soledad en el grupo, quizá más visible, como es la de la gente mayor, «aquellos con quienes tenemos una deuda social, esa generaciones que se volcaron en nosotros y que la respuesta que reciben a veces es dejarlos solos o a lo sumo, acompañados por una simple mascota», reconoce Rafael.