Este domingo, 8 de febrero, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata. Una cita anual que instituyó el Papa Francisco en el año 2015 haciéndolo coincidir con la memoria de Santa Josefina Bakhita, una religiosa de origen sudanés que vivió en el siglo XIX y que en su niñez fue capturada y convertida en esclava. Al conseguir su libertad, abrazó la vida religiosa y su testimonio sigue hoy estando de actualidad y como referencia en esta jornada.

Cartel de la Jornada de este año
En nuestra diócesis hay un equipo de trabajo sobre la Trata, que ha organizado con motivo de esta jornada una Vigilia de Oración, este viernes 6 de febrero, a las 20 h en la iglesia del Sagrado Corazón (las Salesas) en Oviedo y el sábado 7, a las 19 h, un Círculo de Silencio en el Paseo de Begoña en Gijón. El objetivo de estas actividades no es otro que «presentar la realidad de la Trata, orar en torno a ella y que pueda ser útil también como momento de compromiso y de sensibilización social». Así lo afirma Belén Sarmiento, responsable de este equipo diocesano que a su vez está vinculado al Secretariado de Pastoral de Migraciones y Movilidad Humana. Ella misma explica que «en el ámbito de la Iglesia son muchas las realidades que atienden la realidad de la Trata. Hay diversas congregaciones –afirma– como las hijas de la Caridad, las Adoratrices o las Oblatas, algunas ya con una trayectoria muy consolidada de dedicación a este tema, que suelen ofrecer, principalmente, recursos residenciales para las mujeres víctimas de Trata o algún otro supuesto de Trata como la explotación laboral. El equipo diocesano –explica– está constituido por personas vinculadas al mundo Adoratriz y que por lo tanto participan de esa realidad de forma más inmediata. Por otro lado, dentro de la labor que la Iglesia lleva a cabo en este ámbito es importante mencionar a la red Talitha Kum que es un marco de colaboración intercongregacional a nivel internacional que me parece absolutamente determinante destacarlo por lo que tiene de trabajo en red, que realiza una gran labor y que es la que, de alguna manera, guía esta jornada de oración y reflexión contra la Trata».

Belén Sarmiento
¿Cuáles son los principales problemas que tiene, hoy en día, una mujer víctima de Trata? Según Belén Sarmiento, la primera dificultad es «ser detectada como víctima, algo que no es fácil». Eso sí, en este paso «podemos participar todos», porque profesionales como médicos o profesores «pueden detectar algún indicador de que, efectivamente esa persona, por signos externos o comportamientos raros, puede estar siendo una víctima». Y es que se estima que tan solo 1 de cada 20 víctimas de Trata por explotación sexual es detectada. «El siguiente paso sería la identificación, que sólo la realizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y es lo único que puede atribuir derechos y reconocimiento social a la víctima», explica Belén Sarmiento. «Si no dan veracidad al relato que la víctima hace –y en muchos casos puede ser incoherente o puede tener miedo, sufrir coacción etc–, digamos que esa mujer queda al margen del sistema porque si no es identificada no tiene acceso a ningún tipo de derecho, documentación y demás». La responsable del equipo de Trata en la diócesis destaca también la importancia de tener un «sistema de información que sea exactamente idéntico para poder cuantificar y trabajar. Aquí en Asturias se hizo recientemente, se puso en marcha un estudio sobre prostitución, explotación sexual y trata por explotación sexual. Este estudio fue encargado por el gobierno del Principado a la Universidad de Oviedo y se hizo en colaboración con entidades colaboradoras o especializadas, donde estaba Amaranta –vinculada a las Adoratrices–, entre otros. La información que obtuvimos a través de ese estudio, que es aproximado, cuenta con ese inconveniente de la certeza en los datos. Y finalmente hay otro aspecto que es muy importante para nosotros y que es la Ley Integral contra la Trata. La detección, el reconocimiento de derechos a veces está repartido por las distintas Comunidades Autónomas y hay desigualdades en el acceso a derechos. No es lo mismo ser víctima de explotación sexual ahora mismo, de Trata por explotación sexual, que ser víctima por explotación laboral. El acceso a derechos es distinto. Yo creo que todo el mundo identifica la Trata de personas con la Trata por explotación sexual pero existen muchas modalidades: tenemos Explotación Laboral, que por cierto hace poco hubo un caso en Asturias, o también por ejemplo casos de matrimonios forzados, donde también ha habido algún caso en nuestra región. Todo lo referente a derechos está mucho más desarrollado en el ámbito de la explotación sexual y no en otras modalidades. Una Ley integral permitiría igualar, no depender tanto del territorio y tener un marco normativo uniforme».
En este sentido, la Iglesia juega un papel importante. Para Belén Sarmiento «somos, de alguna manera, vehículo de transmisión del amor de Dios y de su incondicionalidad hacia la persona. Creo que el protagonismo de la víctima es importante y que el dolor se puede sanar. Desde la Iglesia y los proyectos de acogida que tiene en marcha se procura que puedan tener esa experiencia de incondicionalidad, de afecto, de saber esperar, de respetar el proceso de la persona y de darle un lugar de acogida que sea sanador, que sea un espacio tranquilo y en el que pueda curarse de tantas lesiones que trae físicas y emocionales».