El pasado martes, 24 de febrero, se cumplían oficialmente cuatro años del comienzo de la invasión de Rusia en Ucrania, lo que provocó una guerra que aún continúa. Ciudadanos ucranianos residentes en Asturias salieron a las calles en Oviedo y en Gijón para reclamar el fin del conflicto. Hablamos con el sacerdote ucraniano Stepan Uhryn, que atiende espiritualmente a la comunidad de ucranianos en Asturias, católicos de rito oriental
¿Recuerda cómo fueron aquellos primeros momentos, del comienzo de la guerra?
Me acuerdo muy bien de los primeros días. Era un choque, no sólo para mí sino para todos los ucranianos, lo cual es algo natural porque nadie esperaba que fuéramos a llegar a ese punto, a esa crisis tan profunda y esa guerra. Desde el primer momento buscamos mandar ayudas para nuestro país, tanto materiales como dinero y desde luego intentamos rezar mucho por nuestro país, porque teníamos muchas esperanzas en que todo acabara rápido. Yo ya para entonces estaba en Oviedo, llevo en Asturias nueve años.
¿Cómo están ahora las cosas? ¿La gente sigue saliendo fuera o han ido regresando?
La verdad es que hay de todo. Aún la gente sigue saliendo de Ucrania porque ya no aguanta la situación que tienen allí. Pero por el contrario también hay gente que regresa porque no han sido capaces de adaptarse al estilo de vida de otros países: hay que cambiar la mentalidad, hay que adaptarse a condiciones nuevas, encontrar un trabajo, aprender un idioma, etc. y eso no es fácil. Al mismo tiempo, también veo que la gente que está en Ucrania, a pesar de las grandes dificultades que tienen, comenzando ya el quinto año de guerra y que están ya agotados y oprimidos, pero ellos continúan su vida, se «buscan la vida» como sea para seguir viviendo, a pesar de las condiciones tan duras, especialmente en este invierno tan duro sin gas, ni luz ni calefacción, ellos se animan y hay casos donde la gente baja de sus pisos, se reúne en la calle o en un patio y se ponen a cantar, a bailar en grupo, a animarse para pasar este horror de esa manera. Hay de todo, pero la gente continúa viviendo y trabajando como puede por sus familias y por su país.

La comunidad ucraniana en Asturias, en la visita del Obispo Auxiliar de Kiev, Mons. Sus, el pasado 2023
¿Cómo es la situación de los ucranianos que hay en Asturias?
Aquí hay unos 3.000 ucranianos. Unos buscan trabajo, otros ya trabajan, hay de todo. Se integran bien y, por ejemplo, los niños se adaptan muy bien en los colegios y por lo que llega a mis oídos es que son alumnos muy disciplinados y trabajadores. Nosotros somos conscientes de que necesitamos la educación para encontrar trabajo y salir adelante.
¿Cómo están viviendo ellos este cuarto aniversario, en la diáspora? ¿Cómo se encuentra la gente psicológicamente?
Todos están preocupados por sus familiares y por su país. El día 24 hubo manifestaciones en Oviedo y en Gijón y fue un momento de mostrar nuestro apoyo a Ucrania delante de todo el mundo, en este caso de la gente asturiana. Cada uno, como puede, ayuda a su país. Nosotros, la comunidad católica de rito Oriental en Asturias, hacemos una colecta los primeros domingos de mes. Esta vez orientado a que la gente pueda pagar la necesidad de calefacción y de luz, muy necesario ahora. Y es que este invierno ha sido especialmente duro, las temperaturas llegaron hasta los veinte bajo cero. Sin embargo, la gente no dejó de trabajar y de seguir con su vida, la gente ama más y más a su país, esperando aguantar hasta el final.
¿Dónde se reúne la comunidad ucraniana católica de rito Oriental aquí en la diócesis?
Nuestra comunidad se reúne los domingos en la iglesia de las religiosas Agustinas Recoletas, en el Naranco (Oviedo). Y como yo ahora vivo en la parroquia de la Natividad, en el barrio de Ventanielles, entre semana la gente acude allí para las catequesis e intentamos aprender español, así como otras actividades para mantenernos y guardar nuestra identidad ucraniana. Y también tenemos culto en Gijón, nos reunimos en la capilla de los Remedios y también aprovechamos que, gracias al párroco, nos ceden los locales de San Pedro y eso nos da la posibilidad de reunirnos en la parroquia. En Ventanielles, además, ya hemos celebrado en alguna ocasión en el rito Oriental en castellano, con la ayuda de los párrocos.
¿Qué esperan del futuro?
Es muy difícil. Hay gente que dice que queda poco y otros que no, porque hay intereses en que no termine. No sabemos nada pero hay que recordar las palabras de Jesús cuando dice «el que aguanta hasta el fin, se salvará».