El equipo responsable de los trabajos del Sínodo en la diócesis convoca, para este próximo miércoles, 3 de diciembre, a las 18 h en el Seminario Metropolitano, un encuentro para informar acerca de la nueva fase en la que nos encontramos, de implementación del Sínodo o puesta en marcha del mismo en las diócesis.
«Hace tiempo que no se hablaba del Sínodo e incluso hay gente que dice ¿qué pasa, que no sabemos nada?», reconoce el responsable del equipo diocesano, el sacerdote Marcelino Garay. «Como sabemos –explica– el Sínodo empezó en el año 2021. Durante tres años se sucedieron las fases diocesana, nacional y continental. Hubo una primera sesión general en Roma en octubre del 2023 y después otra segunda sesión, en octubre de 2024. Y ahí ya fue cuando se elaboró el documento final, con todas las propuestas que se recogieron, en todas las fases, donde se elaboró un documento que fue votado y el Papa lo aprobó y lo asumió como suyo». Habitualmente el Pontífice escribe, al finalizar un Sínodo, una Exhortación Apostólica pero en este caso, «asumió como suyo el documento del Sínodo y lo convirtió en Magisterio ordinario propio, por lo tanto, ese documento final es muy importante», explica Marcelino Garay. «En él se dice que ahora comenzamos la fase de puesta en práctica, de implementación. No se trata ya de aportar propuestas o cosas nuevas, eso ya está hecho. Se trata de revisar y de evaluar en qué medida las conclusiones del documento final que plantea se van poniendo en práctica en las diócesis. Por ejemplo, en el campo de las Unidades Pastorales, de las parroquias, del papel de los laicos, de la mujer, también el papel de la transparencia, la información y rendición de cuentas de la economía tanto parroquial como diocesana. En esta fase se nos invita a estudiar el documento y a contrastar en qué medida estamos yendo en la línea, en qué medida no y en todo caso implementar las conclusiones que en él se dice».
«El objetivo –afirma el responsable de los trabajos del Sínodo en la diócesis– es que se noten en el camino de las Iglesias particulares o locales estas propuestas, que al final son las que han surgido después de todas las aportaciones de todo el mundo, de toda la Iglesia universal, con todo el esfuerzo y también creemos, con el aliento del Espíritu Santo».
Al encuentro del próximo miércoles en el Seminario están invitados sacerdotes, grupos sinodales que trabajaron en la fase diocesana del Sínodo y también otros grupos, aunque no lo hayan trabajado antes. En definitiva, todas aquellas personas que deseen conocer el contenido de los trabajos llevados a cabo y los plazos de la implementación. El equipo sinodal de la diócesis ha elaborado, además, un material para poder trabajar el documento final, a modo de guía de lectura. «El documento no es muy largo –afirma Marcelino Garay– pero es una guía de lectura para ir analizando casi número por número o parte por parte, sacando las conclusiones y pidiendo a los grupos, a las parroquias, arciprestazgos, que vayan comparando si su vida pastoral y espiritual también está en la línea de lo que propone el documento».
En su momento, durante la fase diocesana del año 2022, alrededor de 3.000 personas en la diócesis participaron en los trabajos del Sínodo, distribuidas en 250 grupos.
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