Asturias (al igual que el resto de España) se encuentra atravesando un «proceso inédito de fragmentación social», es decir, la clase media se contrae desplazando a muchas familias hacia estratos inferiores. Lo que hasta ahora era una percepción generalizada ha sido expuesto con rigor en el IX Informe FOESSA sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, elaborado por Cáritas Española y cuyos datos, centrados en nuestra región, fueron presentados este miércoles en Oviedo por la directora de Cáritas Diocesana de Oviedo, Elsa Suárez; el Decano de la Facultad Padre Ossó, José Antonio Prieto; el Secretario técnico de la Fundación FOESSA y coordinador del informe, Raúl Flores y la responsable del Servicio de Estudios y Análisis de Cáritas diocesana de Oviedo, Pilar Díaz.
En la presentación se explicó cómo, tras dos décadas de crisis encadenadas, la sociedad asturiana se encuentra ahora con una de las tasas de desigualdad más altas de Europa. Las familias no han sido capaces de recuperarse a niveles anteriores a las crisis y los niveles de exclusión grave permanente son ahora más altos que en el año 2007.

Un momento de la presentación
«Prueba de ello es que, alrededor de una quinta parte de la población asturiana se encuentra en situación de exclusión social –explican en el Informe–, lo que supone que más de 200.000 personas viven en Asturias procesos de exclusión social en sus distintas manifestaciones, una cifra que representa un aumento aproximado de 10.000 personas respecto al año 2018».
La vivienda y el empleo son los dos principales factores que llevan a esta situación. El 29% de la población está afectada por algún rasgo de exclusión residencial. La vivienda tiene un coste tan alto que un gran número de hogares agota sus recursos simplemente pagándola y haciendo frente a los suministros. Y vinculado a ello está el empleo ya que, es tan precario, que no permite llevar una vida normalizada, haciendo frente a los gastos más habituales.
Sí, crece el empleo en Asturias pero más de la mitad de los trabajadores tienen empleos con jornada parcial. El 17,1% de la población está afectada por rasgos de exclusión en el empleo, una incidencia mayor que la estatal, por lo que sufren inestabilidad laboral grave desempleo de larga duración o el desempleo de todos los miembros del hogar. Resumiendo: «El empleo se recupera, pero el bolsillo y la integración no lo notan».