La Unidad Pastoral (UP) formada por las parroquias de San Pedro, San José y como asociada la Basílica del Sagrado Corazón, en Gijón, retoman las Asambleas de trabajo conjunto. La de este sábado, 7 de noviembre, tiene lugar en la Quinta de San Eutiquio. El pasado año comenzaron esta iniciativa con el objetivo de «poner en marcha la UP, no solamente de una forma jurídica, sino real», explica el párroco de San José, D. Fernando Llenín. «Ya tuvimos una Asamblea de la UP el curso pasado en la cual hicimos un análisis de la realidad común a las dos parroquias y la Basílica, intentando averiguar cuáles eran nuestras fortalezas y cuáles nuestras debilidades y después, durante el resto del año, fuimos teniendo encuentros sectoriales entre Liturgia, Catequesis, Cáritas y grupos y cofradías», afirma.
Este año darán un paso más. Se trata de ver cómo implementar en acciones concretas todo el trabajo del año pasado. «Acciones que nos permitan ir creando comunión, haciendo Unidad Pastoral», recuerda, «una forma de pastoral no centrada o aislada en cada parroquia, sino que se desarrolla en una dinámica de comunión. Para eso –explica–, estamos configurando dos instrumentos: la Asamblea de la Unidad Pastoral y el Consejo de la Unidad Pastoral».
Son tres de las iglesias más antiguas de Gijón, con más historia, más céntricas. La colaboración entre las tres es un proceso que «cuesta» reconoce Llenín, porque «hay que salir de lo de siempre, de lo que habitualmente se hace y en cambio, hay que ponerse a la escucha y la colaboración», afirma. «Y no solamente escuchar pasivamente, sino implicarse, lo cual tiene su dificultad. Por eso hay que tener muchísima paciencia pastoral. No decaer cuando hay algo que no arranca del todo ni tampoco ponerse eufóricos pensando que, de repente, vamos a descubrir el Mediterráneo».
Un proceso largo, por tanto, pero que tiene una «gran potencia pastoral y misionera», afirma, con la que «estamos muy ilusionados».