La Iglesia en Asturias se une al dolor de todos los afectados por el terrible accidente ferroviario que tuvo lugar en Adamuz (Córdoba) y ruega a Dios para que, por intercesión de la Virgen de Covadonga, conceda el eterno descanso a los fallecidos, el pronto restablecimiento de los heridos y el consuelo a los familiares de las víctimas.