Alejandro Vallaure, de Gijón a Roma como voluntario del Año Jubilar 2025

Publicado el 23/01/2026
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Alejandro Vallaure, de Gijón a Roma como voluntario del Año Jubilar 2025

Alejandro Vallaure, residente en Gijón y feligrés de la parroquia de San Pedro, decidió a finales de 2024 formar parte del voluntariado en Roma del Jubileo 2025. Vivió una enriquecedora experiencia y recientemente ha acudido a una audiencia con el Papa León XIV con todos los voluntarios e instituciones que contribuyeron en la organización del recientemente clausurado Año Juiblar. En esta extrevista comparte sus impresiones.

¿Cuándo y por qué tomaste la decisión de ser voluntario, en Roma, durante el Jubileo?
Fue muy curioso. Yo estoy suscrito al portal de noticias del Vaticano, y en diciembre del 2024 me llegó un correo en el que se informaba sobre la posibilidad de colaborar como voluntario en el Año Jubilar 2025. Esto me llamó la atención porque bueno, yo soy muy propenso a ser voluntario: ya soy voluntario de Cáritas y para cualquier cosa que me piden, soy muy activo. Decidí contestarles y pedir más información: qué era ser voluntario y en qué consistiría la labor. Me contestaron explicándome que ellos me pagaban la estancia en Roma, concretamente en un colegio, un antiguo seminario, compartiendo la habitación con más personas de cualquier parte del mundo y que tendría que estar a disposición de lo que nos dijeran todos los días a los voluntarios. Básicamente se trataría de acompañar a los peregrinos que llegaban para ganar el Jubileo. Me gustó la idea y contesté afirmativamente. Al cabo de un tiempo me pidieron elegir la fecha para ir, y yo, como soy cofrade en Gijón, contesté que en mayo, después de Semana Santa. Me saqué los billetes de avión y para allí que me fui. Poco antes había fallecido el Papa Francisco y llegué a pensar que igual se cancelaba todo pero no fue así, y justo coincidí con la toma de posesión del nuevo Papa, León XIV. Una suerte inmensa.

¿Cómo fue la experiencia y qué tipo de trabajo llevaste a cabo?
Todos los días hacíamos algo nuevo, pero siempre en torno al acompañamiento de peregrinos en un circuito para atravesar al final la Puerta Santa. Era como hacer de guía en un aeropuerto, con el control de entradas para la gente que iba a entrar a San Pedro. Conviví con personas de todo el mundo y dormía en la habitación con un señor italiano y un chico portugués. Hablé con muchísima gente, había muchos procedentes de Hispanoamérica. Pero me llamó la atención no ver a españoles. Tampoco vi muchos franceses o polacos.

Hace tan solo unos días el Papa León XIV quiso tener una audiencia especial con aquellas personas que habíais sido voluntarios en el Jubileo. Y allí que te fuiste, esta vez con tu mujer. ¿Cómo fue aquello?
Sí, la cosa es que, a primeros de diciembre le había dicho a mi mujer que tenía que ir a ganar el Jubileo a Roma y de paso yo le enseñaría la ciudad y podría explicarle todo lo que había hecho, visitar a mis antiguos compañeros etc. Así que fuimos en esa fecha. Y al ver a la gente, todos empezaron a decirme si iba a asistir, el 10 de enero, a la audiencia. Yo, la verdad, desconocía esa cita y de entrada me echó para atrás tener que volver tan pronto a Roma otra vez porque yo tengo que trabajar y tengo que hacer más cosas. Al final les dije que iría, con la condición de que pudiera venir también mi mujer, porque no quería venir solo de nuevo. Me contestaron afirmativamente y allí que fuimos los dos otra vez.

¿Cómo fue esa experiencia?
Era un acto de agradecimiento del Papa para todas aquellas personas que habían colaborado con el Año Jubilar. También estaba la Presidenta del Gobierno italiano, Giorgia Meloni y también cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, voluntarios de la Orden de Malta etc. Y luego estábamos nosotros, que nos llamábamos los «capas verdes» porque así era nuestro uniforme de voluntarios. Fue en el Aula Pablo VI, una sala con una capacidad enorme, y ahí sí que me llamó la atención ver a muchísimos españoles y gran parte de ellos, jóvenes. Lo cierto es que España fue uno de los países que más viajó a Roma a ganar el Jubileo, junto con los italianos y los americanos.

¿Y qué impresión tuviste al estar cerca del Papa? 
La primera es que transmite sosiego, tranquilidad. Él es muy pausado y al dirigirse a ti es como si te hiciera un escáner cuando te mira a los ojos. Tanto a María como a mí nos transmitió mucha paz y mucho amor.